Las pipas son un vicio
Un vicio para un vicioso
Viciosos los que disfrutan morder, y con saliva roer hasta llegar al centro
Al fondo de los argumentos, impulsados por el miedo al silencio
Las pipas son como las conversaciones de bares
Solo sirven para meterte algo en la boca y engañar al hambre
Y aunque degustes y muerdas, hasta llegar al centro, no estás comiendo
Estas masturbando un paladar violento
Famélico
Las pipas siempre dejan rastro, igual que los asuntos de una noche
Queda una cáscara babeada, usada, asquerosa al tacto
Como un cuerpo extraño en tus sábanas, una mano ajena fingiendo un intento de abrazo
Una forma más de engañar al apetito, darle algo que es como comer
Pero que no nutre, ni alimenta a los viciosos
Enamorados del vicio.
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